Si se exceptúa su contribución en los volúmenes recopilatorios
«Delicias celtas» y «Celtic song», entre la primera vez que tuve
plena conciencia de la existencia de Dervish y la publicación de su
reciente disco «Midsummer´s night» han transcurrido tres años. Son
casi los mismos que existen entre las ediciones de «Playing the
fire» y «At the end of the day», dos de sus mejores registros, de
1994 y 1996 respectivamente. No existen dudas, en fin, sobre las
buenas intenciones de esta banda, ni tampoco sobre su voluntad por
dar a conocer el folclore de la pequeña patria irlandesa de Sligo,
puestas ambas en los estudios de grabación y en los escenarios
únicamente cuando tienen cosas que contar.
Tras experimentar numerosos cambios en el orden de su formación
desde que, allá por 1989, fuesen constituidos en orden de quinteto,
Dervish asumen actualmente un formato de septeto que contribuye a
completar la poderosa paleta expresiva de sus canciones.
En éstas nada sobra y poco falta, y queda al descubierto la
herencia recibida de la música de bandas como Plantxy, crecida
también en el condado de Sligo. Ahora se han decidido a realizar su
estreno peninsular -recordemos que, en 1997, grabaron un doble disco
en directo, con el revelador título de «Live in Palma»- con el fin
de poner en pie los contenidos de su mencionado disco «Midsummer´s
night».
Luminosas y limpias, las aventuras sonoras de esta gente seducen
a un público heterogéneo y fiel, compuesto por puristas y curiosos
del fenómeno celta. Unos y otros tienen ocasión de disfrutar de un
rosario de piezas de baile y otras de horma más intimista, que va
ganando interés a medida que avanza la exposición y reincide sobre
sus hallazgos. Todas tienen un enganche emocional esencial en la voz
de la preciosa Cathy Jordan, de quien no enumeraré virtudes por
temor a desequilibrar las medidas de esta crónica. El violinista Tom
Morrow y el acordeonista Shane Mitchell son también piezas
esenciales en el invento. Con chispa y fuelle generosos, ambos huyen
de los tonos enfáticos y del circo habitual en las ofertas de la
música céltica.
Pero, en un repertorio que alterna piezas instrumentales y
canciones, siempre se está deseando que Cathy Jordan nos regale
oídos y -también- vista con su rotunda entrega, pizpireta,
angelical... incendiaria.
CRÍTICA DE FOLKConcierto de Dervish. Lugar: Sala Clamores. Fecha:
7 de marzo